Llegamos al último ciclo de la 8° Temporada de nuestro Cine Club de los
Miércoles. Gracias a Ustedes, nosotros continuamos haciendo esto que nos
apasiona.
MIÉRCOLES 18 DE NOVIEMBRE
LA ARMADA BRANCALEONE – ITALIA, 1966
Director: MARIO MONIELLI
Fotografía: Dario di Palma
Guion: Mario Monicelli, Agenore Incrocci, Furio Scarpelli
Música: Carlo Rustichelli
Reparto
Vittorio Gassman, Catherine Spaak, Gian Maria Volonté, Maria Gracia
Buccella, Barbara Steele, Enrico Maria Salerno, Folco Lulli, Carlo Pisacane
Nominada a la Palma de Oro
por Mejor Película.
“Una película que no deberán perderse los
amantes de la comedia total. Imprescindible para todo aquel dispuesto a dejarse
llevar por las fanfarronadas y excesos de un maestro del cine mundial como fue
el gran MARIO MONICELLI.
Comentar una película de MARIO MONICELLI supone
un gran reto. Director de extraordinaria carrera que abarca cinco décadas, es
quizás el mejor representante de la gran comedia a la italiana.
Fallecido una semana después que otro grande
de la comedia europea, Luis García Berlanga, obras como Rufufú, Vida de Perros
y sus películas con Totó, así lo confirman. No obstante, no sólo fue el gran
director de la comedia italiana, sino que sus películas también escondían un
sentido crítico hacía la sociedad en la que vivió, tal como demuestra su obra
maestra sobre la explotación en el
trabajo: Los Camaradas.
LA ARMADA BRANCALEONE supuso la confirmación
de MONICELLI como el maestro de la sátira y el esperpento, ironizando sobre una
época tan oscura y atrayente como la profunda Edad Media. Llena de ironía y
gags de alta comedia constituye un referente de la sátira de alta escuela y fue
una pieza de referencia para los Monthy Python en la realización de Los Caballeros
de la Mesa Cuadrada.
MONICELLI utiliza los recursos de la parodia
y la pantomima para ironizar sobre las supersticiones, el oscurantismo y las
leyendas de caballería desarrolladas en La Edad Media, apoyándose en una
espectacular y luminosa fotografía junto con un vestuario colorista y unos escenarios naturales de gran belleza
estética.
La película se inicia con unos maravillosos
títulos de crédito animados con dibujos del medievo y la machacona y adictiva marcha de Brancaleone a
la que seguirá una primera escena de una matanza en un poblado adornada por
escenas gore en tono de comedia a lo Caballeros de la Mesa cuadrada (cascos con
cuernos que sirven de espadas, brazos sesgados, chorros de sangre…).
En la calma de la batalla un grupo de
harapientos conseguirá derribar al caballero que comandaba el ejército
saqueador y le robarán un pergamino en el que se otorga la propiedad de unas
tierras al portador del mismo.
Este grupo de desheredados medievales
compuesto por un pequeño escudero, un famélico campesino, un robusto pueblerino
y un anciano comerciante judío, (extraordinario e hilarante personaje
protagonista de momentos de gran comedia), decidirán buscar a un caballero que
les ayude a reclamar las tierras que promete el manuscrito.
Conocerán a un caballero bravucón,
deslenguado, gallardo y decadente llamado Brancaleone de Nurcia (interpretado
magistralmente por el gran Vittorio Gassman), poseedor de un esperpéntico
caballo verde. Brancaleone aceptará la propuesta para demostrar su hidalguía que
ha sido deshonrada después de caer en un torneo de caballeros organizado para
reclamar la mano de una gentil dama.
Camino hacia la Tierra Prometida se toparán
con el hijo bastardo de un noble (interpretado por un joven Gian Maria Volonté)
que tras una patética lucha con
Brancaleone, en la que talan un árbol a hachazos y siegan un campo de trigo a
espadazos, se unirá al grupo para simular su secuestro y solicitar el rescate a
su padre.
A partir de este momento la película se
convertirá en una aventura quijotesca y grotesca en la que los personajes
principales tropezarán con diversos individuos, a cual más friki, así como con
situaciones patéticas que provocarán la carcajada y la hilaridad en cada
secuencia.
Destacan la coincidencia de la Armada con
una procesión dirigida por un iluminado que peregrina hacia Tierra Santa,
compuesta por tarados y enfermos, con una maravillosa escena en un puente
colgante en la que uno de los componentes de La Armada de Brancaleone se
despeñará por “la mano de Dios”.
Más tarde, la Armada rescatará a una
princesa interpretada por Catherine
Spaak, la maravillosa hija de Vittorio
Gassman en La Escapada.
Al trasladarla a sus tierras la princesa
tratará de seducir a Brancaleone, pero éste acabará conteniendo sus deseos más
primitivos.
Sin embargo al llevarla al castillo para
desposarla con su prometido, éste descubrirá que la princesa no es virgen ya
que ha sido tomada por el hijo bastardo del noble, lo que obligará a La Armada
a huir atropelladamente del castillo.
Igualmente desternillante es la escena que
protagoniza Vittorio Gassman con la siempre sugerente Barbara Steele en la que
nuestro Brancaleone, ávido de disfrutar de los placeres de la carne, descubrirá
que la fémina con la que se dispone a pasar una noche de placer esconde un halo
sadomasoquista que hará que hagan el amor a latigazos.
Después de fracasar en el cobro del rescate
ficticio que el padre del caballero bastardo se niega a pagar al considerar a
su hijo una vergüenza para su casta, y tras la muerte del entrañable mercader
judío, la Armada llegará por fin a la tan ansiada Tierra Prometida, pero un
giro del destino incitará que nuestros protagonistas vean peligrar su tan
deseado tesoro.
Películas como Los 100 caballeros o La
Venganza de Don Mendo ironizaron con buenos resultados la época medieval, tan
mitificada en los años 50 por las cintas de capa y espada como Ivanhoe, Los Caballeros
del Rey Arturo, Las aventuras de Quentin Durward, Juana de Arco, Las Cruzadas o
El Halcón y la Flecha.
MONICELLI emplea las aventuras de un gafe de
buen corazón para orquestar una comedia sobre el salvajismo, los excesos y fanatismo que reinaban en la
oscura baja Edad Media, alcanzando de este modo la cima de la sátira que sirvió de referencia a películas
posteriores que recurrían a la parodia como estilo narrativo.
Encuentro una parecida forma de observar la Edad Media en
Paul Verhoeven en su reivindicable cinta Los Señores del Acero que pretendía
profetizar, en tono de cinta de aventuras con un fino humor negro, la
irracionalidad que poblaba este atractivo período”.
Escrito por Rubén Redondo
REFERENCIAS
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